El mercado de la electricidad está gobernado, fundamentalmente, por cinco grandes empresas. Pero cada vez hay más compañías eléctricas alternativas que les hacen frente con unos precios asequibles y con energía 100% renovable. ¿Quieres conocerlas?

¿Cuáles son las compañías eléctricas alternativas?

Hay más de 200 empresas comercializadoras de luz en los mercados libre y regulado, pero el 80% de los consumidores tienen contratado el suministro con los grandes grupos como Endesa, Iberdrola, EDP, Naturgy (antigua Gas Natural Fenosa) y Repsol, por lo que el porcentaje de personas que eligen a las compañías eléctricas alternativas es muy escaso. De esta gran mayoría, cerca del 60% corresponden al mercado libre y el resto al regulado. ¿En qué se diferencian estos dos mercados?

¿Qué son el mercado libre y el mercado regulado?

Mercado libre


En el mismo pueden comercializar electricidad todas las empresas que trabajan con tarifas de luz, por lo que existe una gran competitividad. Todos los años aparecen nuevas empresas, ya sea en localizaciones geográficas determinadas o disponibles en toda España. En cuanto a los precios, no existe ninguna directriz y la compañía puede establecer los importes que desee, al igual que las modalidades. Además, tener que competir con las cantidades que puede ofrecer el mercado regulado las obliga a efectuar descuentos y promociones para obtener resultados más atractivos. Otro aspecto que diferencia asimismo a este grupo del regulado es que en este se pueden contratar también servicios de mantenimiento, opción que no es posible en el mercado regulado

Mercado regulado


Forman parte de este mercado las comercializadoras que pueden prestar servicio a los precios fijos que marca el Gobierno de España. Cada hora del día tiene un precio diferente dependiendo de la demanda de energía que exista. Normalmente, las horas nocturnas son las más baratas. En este mercado también se puede aplicar la discriminación horaria, asegurando que habrá un periodo más barato y otro más caro durante la jornada. Además, solo con esta modalidad se puede solicitar una ayuda para pagar la factura eléctrica, denominada bono social, que está disponible para familias numerosas, personas en situaciones vulnerables… Estas empresas son ocho:

Se calcula que hasta el 80% de los usuarios no son conscientes de a qué mercado pertenecen y si tienen una tarifa libre o la regulada denominada Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), cuyos precios se pueden consultar todos los días aquí. (https://www.esios.ree.es/es/pvpc)

¿Compañías eléctricas alternativas?

No obstante, este artículo no tiene como protagonistas a las comercializadoras de referencia ni a las grandes empresas eléctricas. Aquí te presentaremos algunas empresas eléctricas que son alternativas muy atractivas a estas. Un dato que certifica que el mercado energético está cambiando poco a poco es que las grandes pierden clientes en beneficio de las independientes. Evidentemente, estas operan únicamente en el mercado libre. Te presentamos algunas.

Lucera


Esta empresa ofrece energía renovable a bajo precio, en concreto, según explica, a precio de coste. Gracias a este compromiso con el medio ambiente ha evitado que más de 15.000 toneladas de CO₂ fueran a la atmósfera.

Holaluz


Holaluz ya tiene un público importante y un hueco en el mercado, pero aun así está considerada como una de las independientes. Igual que el ejemplo anterior, comercializa únicamente electricidad procedente de fuentes 100% renovables.

Som Energia


Som Energia es una cooperativa de producción y consumo de energías renovables española con especial implantación en Cataluña. La mayoría de proyectos de la cooperativa son fotovoltaicos, aunque también cuenta con una planta de biogás y una minihidroeléctrica y también apuesta por la biomasa y estudia proyectos eólicos de pequeña envergadura. Los proyectos se financian a partir de inversiones que efectúan los propios socios cooperativistas, mediante participación voluntaria en el capital social o títulos participativos. En abril de 2012 se abrió la primera captación de capital, consiguiendo los 3,5 millones de euros fijados como objetivo en el mes de marzo de 2013 gracias a las inversiones de 794 socios. En octubre de 2017 se abrió nuevamente la participación en el capital social de la cooperativa con un objetivo de 5 millones de euros que también fue conseguido. ​ En 2019 la compañía genera 17 GWh/año gracias a sus instalaciones.

El Montepío es una entidad de carácter mutual, sin afán de lucro, fundada el 14 de marzo de 1930, cuyas prestaciones básicas son la asistencia jurídica, la reclamación de daños y la defensa jurídica en caso de accidente de circulación. Tiene su sede central en Manresa y dispone de delegaciones en muchos municipios de la Cataluña Central.

El Montepío fue inscrito en el Registro Oficial de Mutualidades de Previsión Social Voluntaria de Cataluña con el número 0010 el 11 de diciembre de 1997.

Con la vocación de servicio que históricamente lo ha caracterizado, dispone de una correduría de seguros (Segursoci) que trabaja con las principales compañías nacionales e internacionales.

Uno de los signos de identidad del Montepio de Conductors es su implicación en la seguridad viaria del territorio, la movilidad y las acciones propias de responsabilidad social.

Desde el principio, se ha distinguido históricamente por la implicación social con iniciativas de todo tipo, algunas de carácter solidario. La amplia implantación, sobre todo en las comarcas del Bages, Berguedà, Solsonès, Moianès y Anoia, lo convierten en el referente directo para los miles de asociados y para el conjunto de la población. El concepto de proximidad, siempre arraigado en el Montepío, lo ha llevado a disponer de delegaciones en muchos municipios de la Cataluña Central.

La sede central de la entidad está ubicada desde 1966 en la plaza Sant Jordi de Manresa, donde un equipo de expertos en defensa de los conductores, seguros, seguridad viaria y movilidad atienden a los mutualistas de forma personalizada.

Historia del Montepio de Conductors Sant Cristòfol Manresa-Berga

A finales de los años veinte, cuando empezaban a circular los primeros coches y motocicletas por las vías y calles de las ciudades, un grupo de conductores del Bages y el Berguedà, entonces denominados “chóferes”, constataron que tenían unas necesidades comunes que los unían. Los vehículos motorizados eran un peligro importante y estar ante un volante conllevaba riesgos y responsabilidades.

Así pues, para conducir más tranquilos y evitar posibles problemas en caso de accidente, estos primeros conductores, muchos de ellos profesionales del transporte, decidieron asociarse para disponer de asistencia jurídica y apoyo económico en caso de accidente.

De este modo nació, el 14 de marzo de 1930 y después de dos años de conversaciones, la Associació de Xofers Sant Cristòfol Manresa-Berga, que en 1964 adoptó la denominación actual de Montepio de Conductors. En el momento de su fundación, la entidad se instaló en el Café Majestic de la Muralla de Carme. Posteriormente, diferentes céntricos edificios de la ciudad acogieron la sede de la entidad hasta las actuales instalaciones de la plaza Sant Jordi, que se inauguraron en el mes de abril del 1984.

Desde sus inicios, el Montepío fue ampliando el número de servicios ofrecidos con el principal objetivo de dar el máximo de beneficios posible a los asociados. Ya en 1934 se consideró conveniente proporcionar subsidios de defunción, invalidez y vejez y, en 1953, se amplió la oferta con servicios médicos quirúrgicos. Ahora, el Montepio de Conductors da atención integral a los socios con un abanico muy amplio de seguros. Además, es líder en estudios de seguridad viaria en nuestras comarcas y participa en entidades que velan por la movilidad y la prevención de accidentes.

La visión abierta y avanzada que ha caracterizado siempre al Montepío ha permitido que, prácticamente desde sus inicios, pudiera ofrecer a sus socios cobertura en todo el Estado a través del Intercambio de Mutualidades de Conductores de Automóviles de España (IMCAE), institución de la que fue promotor y que ha presidido en diferentes periodos. En el ámbito internacional, el Montepío ha ejercido un papel impulsor de la Unión Internacional de Conductores (UICR) y de la Unión Iberoamericana de Conductores de Automóviles (UICA).

El Montepío ha trabajado de firme para crear delegaciones en un gran número de pueblos de la Cataluña Central con el objetivo de prestar un servicio próximo al asociado. Durante la década de su fundación, se abrieron las primeras oficinas en Berga y, entre los años cuarenta y cincuenta, se gestionaron delegaciones en numerosas localidades de las comarcas del Bages, Solsonès, Anoia, Osona y Berguedà. En este mismo periodo, la entidad se hizo cargo de las oficinas de Solsona e Igualada.

Además de centrar sus esfuerzos en el apoyo y asesoramiento a los conductores de todas las comarcas centrales de Cataluña, el Montepio de Conductors se ha implicado también, en diferentes momentos históricos, en asuntos de carácter social y ciudadano como la organización de actos a favor del antiguamente conocido Sanatori de Sant Joan de Déu, el Hospital de Sant Andreu o la Cruz Roja. Además, en 1975 dirigió la campaña benéfica de Ampans, la más importante desarrollada en el Bages a favor de los minusválidos, que adquirió gran popularidad bajo el lema de “Sol de amor en Comabella”.

El Montepío organiza periódicamente actividades, entre las que destaca la tradicional bendición por Sant Cristòfol.

El impacto que ha tenido y está teniendo la crisis de la COVID-19 en la economía, la producción y el empleo nos ha mostrado que el sistema socioeconómico actual hace aguas. La deslocalización de empresas, la desindustrialización del país, la falta de algunos productos, las carencias del sector de la alimentación o una economía basada en el turismo y el sector servicios han puesto de relieve que el modelo económico liberal tiene una grave falta de resistencia y resiliencia ante choques como el que estamos viviendo.

Ante esto, la economía social y solidaria (ESS) presenta un modelo económico basado en la proximidad, la solidaridad y los valores éticos que ha demostrado que se pueden crear tejidos económicos con una mayor resistencia y capaces de dar una respuesta diferente ante posibles futuras crisis similares a la actual.

Por esta razón, desde las diferentes organizaciones de la ESS se han promovido y se están promoviendo acciones y políticas concretas con la idea de salir juntos de la crisis sin dejar a nadie atrás. Aquí abordamos algunas de ellas.

La vida en el centro

Las soluciones austericidas que se aplicaron en la anterior crisis, en la que se rescató al sistema financiero pero no a las personas, provocaron una mayor desigualdad y precariedad en la vida de la mayoría de las personas. La ESS asegura que de esta nueva crisis no podemos salir con las mismas recetas que han debilitado más todavía el tejido social y económico. Además, como también denuncian desde la economía feminista, esta precarización de nuestras vidas tiene un impacto mayor en las mujeres.

Circuitos cortos de producción y consumo

El ESS siempre ha tenido la vista puesta en el inmenso consumo de recursos y la excesiva contaminación que provoca una economía globalizada donde los productos que llegan a nuestras manos recorren miles de kilómetros. La producción basada en circuitos cortos, donde los bienes se producen cerca de la persona que los consume, ha sido una de las principales apuestas de la ESS para crear circuitos económicos menos contaminantes. Otra de las consecuencias de este tipo de sistemas es que los beneficios generados en la actividad económica se quedan en el territorio, no se derivan a países donde no se respetan los derechos laborales o no se cumplen las mínimas medidas ecológicas.

En esta crisis hemos sufrido desabastecimientos debido a la deslocalización de industrias, la parada industrial de países como China o la parálisis de gran parte del sector logístico internacional. El modelo de relocalización de la producción y recorte de los circuitos de transporte, tal como propone la ESS, evitaría muchos de estos problemas en una crisis futura de estas magnitudes.

Tejidos vecinales y de apoyo mutuo

Si hay algo positivo que se ha puesto de manifiesto durante el confinamiento ha sido la cantidad de proyectos ciudadanos o movimientos vecinales que han enarbolado redes de apoyo mutuo y ayuda. Personas voluntarias realizando la compra a población de riesgo, redes de cuidados o para conseguir material sanitario o cubrir otras necesidades básicas. Redes que funcionan con los mismos valores de desmercantilización y apoyo que la ESS lleva desarrollando y promoviendo desde hace años. Esta crisis nos ha mostrado que la colaboración y la solidaridad son valores fundamentales para poder responder en momentos de crisis sociales.

Debido a los adelantos técnicos y tecnológicos agrícolas y a la mejora de los transportes, en los últimos tiempos hemos cambiado muchos de nuestros hábitos de alimentación. Podemos comer fresones en noviembre y sandía en abril y nos hemos olvidado de cuáles son los productos de temporada y el calendario de los denominados alimentos de proximidad o kilómetro cero. Estas mejoras nos permiten cultivar todo tipo de verduras y frutas en cualquier época del año, aunque el resultado no sea siempre el más ecológico. Además, importamos frutas de países lejanos que se mantienen durante semanas en frigoríficos, por lo que el alimento pierde sabor y textura. Aquí descubrirás las cestas ecológicas que preparan muchas cooperativas de consumo para ayudarte a volver a una alimentación con productos de temporada.

¿Qué es un producto de temporada?

Cada fruta y verdura cuenta con unas propiedades únicas que la hacen madurar en una época del año determinada. En este proceso de maduración intervienen factores como el terreno y las condiciones climatológicas. Con la tecnología actual esto ya no es necesario y la fruta y la verdura se pueden cultivar en invernaderos, aunque muchas veces se necesitan sustancias no naturales que ayudan a la maduración y reducen la calidad nutricional del alimento.

Por otra parte, las cámaras frigoríficas permiten conservar productos durante todo el año y que nosotros disfrutemos de frutas como el melón en invierno, pero este proceso conlleva la pérdida de muchas propiedades. Esto sucede también con las frutas y verduras originarias de otros países que se transportan hasta aquí en vehículos refrigerados.

¿Qué es un producto de kilómetro cero?

Cuando hablamos de productos de kilómetro cero nos referimos a aquellos alimentos que se han cultivado en un radio inferior a 100 kilómetros a la redonda del punto de venta final. Tal como hemos comentado, la tecnología nos permite llevar naranjas a otros países, pero en Valencia, sin ir más lejos, tenemos uno de los mejores cultivos de cítricos. Y siempre es una mejor opción medioambiental apostar por los productos próximos geográficamente. La huella ambiental que dejamos cuando los alimentos se transportan desde otros territorios repercute en las emisiones de C02 y contribuye negativamente al cambio climático.

El consumo de los productos de temporada

Consumir productos de temporada no solo significa contribuir a la protección del medio ambiente, sino que también implica disfrutar de alimentos con más sabor y menos uso de químicos en su transporte y, generalmente, también en su producción.

Cada día existen más cooperativas que facilitan el consumo de las denominadas “cestas ecológicas”, que se venden semanalmente e incluyen únicamente productos de temporada para consumir en los siete días siguientes, que es cuando se recibe la próxima cesta.

Si quieres saber más sobre el calendario de los productos de temporada, en este enlace encontrarás un calendario que te puede servir de guía por comer de manera más consciente. (https://soydetemporada.es/)

La economía social y solidaria, también conocida con las siglas ESS, es el conjunto de iniciativas socioeconómicas, informales o formales, colectivas o individuales, que dan prioridad a la satisfacción de las necesidades de las personas por encima del ánimo de lucro. Otra de sus características es que es independiente respecto a los poderes públicos y actúa orientada por valores como la solidaridad, la participación, la equidad, la inclusión y el compromiso con la comunidad. Además, es promotora del cambio social.

Características de la economía social y solidaria

Las iniciativas que la conforman son muy diversas, pero todas comparten elementos comunes que definen el carácter transformador de la misma:

El compromiso con la sociedad. Las organizaciones que forman parte de la economía social y solidaria contribuyen a mejorar la sociedad mediante la creación de puestos de trabajo, la prestación de servicio, el apoyo a las causas sociales, la vinculación con el territorio, la colaboración con movimientos sociales transformadores.

La orientación a las necesidades. La EES quiere recuperar la función originaria de la economía poniéndola al servicio de las personas para gestionar los recursos equitativamente y explotarlos de forma sostenible, así como para crear un modelo de producción que convierta el trabajo en un instrumento de satisfacción de las necesidades humanas.

La gestión democrática y participativa. Aquí se cambia el modelo organizativo jerárquico donde unas cuantas personas controlan, gestionan y deciden acerca de los recursos, el patrimonio y el futuro, puesto que la economía social y solidaria introduce la democracia en la economía y la empresa.

La economía social y solidaria en cifras

Las entidades de la economía social y solidaria representan una actividad económica que no se puede menospreciar. En Europa, en 2010, CIRIEC-Internacional cuantificó en aproximadamente 2 millones las entidades de la economía social y solidaria (el 10-12% de todas las empresas de la UE), señalando que daban trabajo a casi 14,5 millones de personas (el 6,5% del total de la población trabajadora de la Unión Europea). El Estado español es el noveno del mundo en cuanto a población empleada en la economía social y solidaria respecto al total de la población trabajadora, lo que genera aproximadamente 2.225.000 puestos de trabajo, tanto directos como indirectos, que representan un 12,5% del total.